Beneficios de las posturas de Yoga Bilingüe para niños
La práctica de yoga es mucho más que aprender posturas. Es una hermosa oportunidad para conectar con los más pequeños y acompañar su desarrollo mientras juegan, respiran y descubren todo lo que su cuerpo es capaz de hacer.
Además de divertirte con ellos, estarás favoreciendo el desarrollo de conexiones entre su cuerpo y su mente que les ayudarán a mejorar, entre muchas otras cosas, su atención y concentración, su autodominio y la capacidad de regular su sistema nervioso.
¿Será esto importante? Más que importante, es fundamental para la vida y, por supuesto, para su vida escolar. Cada postura tiene beneficios distintos. A través del movimiento, el equilibrio y la respiración, el niño integra distintas partes de su cuerpo, fortalece su coordinación, desarrolla el control motriz y favorece las conexiones neuronales relacionadas con la atención, el movimiento y el aprendizaje.
En otras palabras, hacer yoga ayudará a tu hijo a prepararse para leer, resolver problemas, mejorar el control de sus emociones, desarrollar la perseverancia y fortalecer su autodominio.
Conciencia corporal
¿Cómo sucede?
La práctica de yoga no es esoterismo. Es una práctica que utiliza el cuerpo como herramienta para conectar el movimiento, la respiración y la atención. Y lo hace a través de posturas sencillas, divertidas y llenas de significado para los niños. Te pondré un ejemplo muy práctico.
La postura del árbol trabaja el equilibrio. Para realizarla es necesario respirar al mismo tiempo que colocamos piernas y brazos en la posición adecuada.
Para los pequeños esto representa un reto. Y no olvidemos algo muy importante: los niños aman los retos.
Mientras intentan mantener la postura necesitan sentir su cuerpo, reconocer dónde está el peso, hacer pequeños ajustes, utilizar su fuerza física y también su fuerza mental. Es aquí donde la respiración cobra un significado especial. Cuando les pedimos que respiren mientras se concentran en mantenerse unos segundos en equilibrio, el cuerpo y la mente empiezan a trabajar juntas.
Estas son las palabras que podemos escuchar durante la practica de yoga con los pequeños:

—Yo puedo hacer este árbol, es muy fácil.
—Vamos entonces. Levanta una pierna y coloca el pie sobre el muslo. Ahora junta las manos en el pecho. Respira. Siente tu pie como la raíz de un árbol bajo la tierra, fuerte y firme. Ahora vuelve a respirar y junta las manos y colócalas en el pecho, ahora respira y lleva las manos por encima de la cabeza. Respira… y quédate ahí.
—Pero me caigo. Esto es muy difícil.
—Al principio es difícil. Vamos otra vez, más despacio. Coloca el pie un poco más abajo. Respira. Mira un punto fijo. Tú puedes.
—¡Ahora sí me equilibro! ¡Sí puedo!
—Muy bien. Ahora respira y levanta los brazos.
—¡Ah! ¡Sí puedo! Mira, miss, ¡ya me sale!
Habrá niños que lo logren con facilidad y otros que necesiten más tiempo, más concentración y más práctica. Escúchalos, aquí aparece una enorme oportunidad de aprendizaje y de conexión. Las palabras que les decimos mientras practican irán construyendo su experiencia, pero también esa pequeña voz que un día escucharán dentro de sí cuando enfrenten un desafío.
Quizá hoy esa voz diga, “No puedo.”
Pero con cada práctica empezará a transformarse en:“Voy otra vez.” “Respira.” “Despacio.” «Sí puedo.” Este diálogo interior se construye poco a poco y nosotros, como adultos, tenemos el privilegio de ayudar a construirlo. Cuando más adelante tenga que resolver un problema de matemáticas, aprender a leer una palabra nueva o enfrentarse a cualquier actividad que le parezca difícil, podrás recordarle: ”¿Te acuerdas del árbol? ¿Qué hiciste para lograrlo?” Practiqué. Respiré. Me concentré. Lo intenté otra vez. Creí en mí.
Eso mismo puedes hacer ahora.
Una experiencia positiva durante una postura de yoga puede convertirse, sin darnos cuenta, en una herramienta para afrontar muchos otros aprendizajes. Porque cuando un niño aprende a conocer su cuerpo, también empieza a descubrir de lo que es capaz. Y ese descubrimiento lo acompañará mucho más allá de una clase de yoga. Esta construyendo su fuerza interior.
Poco a poco compartiré contigo más posturas y sus beneficios.
Y, aunque todas tienen algo maravilloso que aportar, mi parte favorita es descubrir cómo la práctica del yoga puede convertirse en una gran aliada del proceso de lectoescritura. Porque… ¿qué tiene que ver una postura de yoga con aprender a leer y escribir?
Muchísimo más de lo que imaginamos. De eso hablaremos en el próximo artículo.
Patricia Gimenez, M.Ed.

